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domingo, 13 de noviembre de 2016

La obligada compañía del corredor en círculos. Minuto y resultado

13 de noviembre de 2016


Mañana, rastro, solecito, etc… Atribuyo que el tiempo sea una construcción humana y lineal —a un neutrino le da igual que sea noviembre— a que sea imposible modificar el pasado. No puedo tampoco, jamás podré, corregir las cervezas o las idioteces de ayer; resulta igualmente imposible disfrutar el presente, entrópico y dinámico hasta su inaprehensión, ni —claro— gozar un futuro que nunca llega. No existen las dimensiones: una pared no está a una distancia sino a un tiempo que, al ser percibido por cada persona de una manera diferente —al igual que el color—, puede que no exista en absoluto o sea una singularidad: que se acerque de forma constante a un número infinito.

Una cosa que no entiendo: si el tiempo o los tiempos son inexistentes o no mensurables… ¿por qué todos los domingos son una mierda?












martes, 16 de abril de 2013

La obligada compañía del corredor en círculos. Ejercicio de estilo



16 de abril de 2013



El carro solar se desplaza hacia posiciones más amables de su analema mientras el atildamiento, el cuidado del guardés. A día crecido, brisas de gimnasio y, en similares lemniscatas, el músculo vuelve al agua y con ojo rapaz descubre carnes novísimas.


Traducción:

Por la mañana voy al pueblo a mirar cómo está aquello. Me dejo el lomo pero queda más o menos. Hace de verano, eso sí. Por la tarde, otra vez en León, hago el circuito habitual. A la orilla del río ya se ve chicha.



La pelea. El hombre contra el vicio y la omisión. Creo que se entiende bien