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martes, 13 de enero de 2015
La obligada compañía del corredor en círculos. De lo nítido y lo borroso
12 de enero de 2015
Persisten la glacial niebla (sobre la que debería, supongo, moldear difuminados comentarios) y los noventa kilos. Los kilitos de más que se cogen en Navidad. En español tendemos a usar los diminutivos para cometer anterior o posterior pero inmediatamente una atrocidad. Tráigame un cocido para once personas y una ensaladita. Estuve tomando cervecitas hasta las nueve y media de la mañana. Pues eso: además de un gordinflas soy un cliché, un lugar común, una idea recibida.
jueves, 24 de abril de 2014
La obligada compañía del corredor en círculos. Abril
7 de abril de 2014 | Skinny feels
Después de un fin de semana largo (quiero decir que he hecho el idiota viernes, sábado y domingo) hago como que no ha pasado nada. Pero se conoce que sí. Que ha pasado. Yo. Yo me he pasado.
Después de un fin de semana largo (quiero decir que he hecho el idiota viernes, sábado y domingo) hago como que no ha pasado nada. Pero se conoce que sí. Que ha pasado. Yo. Yo me he pasado.
10 de abril de 2014 | Endolinfa y teratofilia
Hoy, después de correr un rato por la tarde me descubro con horror a mí mismo, duchado y enjuto, cenando una ensalada mientras miro una película de Tarkovski.
Hoy, después de correr un rato por la tarde me descubro con horror a mí mismo, duchado y enjuto, cenando una ensalada mientras miro una película de Tarkovski.
Dios mío, ¡¿en qué me he convertido!?
24 de abril de 2014 | Las potencias del alma
Dice Flaubert de Bouvard y Pécuchet, cuando empieza a tomar cariño a sus dos personajes: “Entonces una facultad lamentable surgió en su espíritu, la de ver la estupidez y no poder, ya, tolerarla”*.
Dice Flaubert de Bouvard y Pécuchet, cuando empieza a tomar cariño a sus dos personajes: “Entonces una facultad lamentable surgió en su espíritu, la de ver la estupidez y no poder, ya, tolerarla”*.
La brillantez de la frase descansa en el calificativo lamentable.
Reconocer y repugnar la estupidez constituye, en efecto, una horrible tara. Podría amparame en eso para escribir poco; en mi reluctancia a redactar tonterías. Pero no sería cierto: también corro lo mínimo. Catorce días sin torturar suelas y cordones. Frío de nieve (otra vez); noventa kilos; media hora; cinco kilómetros; estado de la mar: marejadilla. Dinero: le extraerán una inesperada suma. Amor: usted verá.
*Alors une faculté pitoyable se développa dans leur esprit, celle de voir la bêtise et de ne plus la tolérer.
Reconocer y repugnar la estupidez constituye, en efecto, una horrible tara. Podría amparame en eso para escribir poco; en mi reluctancia a redactar tonterías. Pero no sería cierto: también corro lo mínimo. Catorce días sin torturar suelas y cordones. Frío de nieve (otra vez); noventa kilos; media hora; cinco kilómetros; estado de la mar: marejadilla. Dinero: le extraerán una inesperada suma. Amor: usted verá.
*Alors une faculté pitoyable se développa dans leur esprit, celle de voir la bêtise et de ne plus la tolérer.
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